Restaurante El Marqués, Úbeda, Jaén

por paco
Restaurantes Turismo gastronómico Jaén Úbeda

Aunque en Andalucía el tapeo es el rey de la comida informal, costumbre muy arraigada y saludable, desde mi punto de vista, también cuenta con buenos restaurantes de estilo más clásico, a los que se puede recurrir cuando apetece otra forma de comer. Ninguna es mejor que la otra, que quede claro, son distintas. El tapeo se ha convertido en todo un arte. Ahora se le denomina cocina en miniatura. Tapas y pinxos se están convirtiendo en materia de experimentación y atención de los grandes chefs españoles. Se realizan concursos de alto nivel de cocina en miniatura cada vez con más asiduidad, éxito y aceptación popular.

Bueno pues hoy tocaba restaurante, fuimos a "El Marqués" en la Plaza del Marqués s/n, Úbeda (Jaén) Teléfono 953 75 72 55. Está en pleno centro histórico de la ciudad, es un local en el que se realizan cenas renacentistas con platos típicos de la época. Pertenece al grupo de empresas del Hotel María de Molina, de la misma localidad.


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Está dotado de buen mobiliario, amplitud y mesas bien vestidas y equipadas, la cristalería se puede mejorar. Es un lugar acogedor, sin más. El servicio bueno y profesional, pero hay que tener en cuenta que solo había dos mesas ocupadas en el comedor, con un total de seis personas.

El menú que tomamos por la noche del día 17 de marzo fue, unas entradas elegidas por el chef, apetitosas y que finalizaron con las típicas aceitunas adobadas de los olivares de Jaén, después salmorejo, un plato abundante y tres segundos, uno por persona, uno de bacalao, receta de la zona que estaba exquisito, el mejor de los tres, otra fue trucha rellena que también salió buena pero no a la altura del bacalao, y el otro fue una brocheta de solomillo acompañada de salsa de ajo y patatas, el más flojo de los tres. No es que estuviera malo, es que no decía nada y estaba demasiado hecho para mi gusto.

De postres elegimos tres distintos también. Uno de ellos, el más sencillo y modesto un budin, el otro, también sencillo, un helado de turrón, de elaboración casera (¿) , bastante conseguido, y el tercero, más original y un poco más elaborado, unos canutillos de hojaldre rellenos de crema, buenos de verdad.

El vino que tomamos fue un Gran Feudo crianza 2004, de Bodegas Julián Chivite D.O. Navarra. Vino correcto y agradable de beber, con una buena relación calidad precio, 12,40 mas IVA.

En conclusión un restaurante de nivel medio en el que lo mejor valorado sería el propio local y el equipamiento. Todo lo que tomamos formaba parte del menú del día, 16 euros más IVA, lo cual supone un buen nivel, ya que había cinco primeros y cinco segundos para elegir, la carta no llegamos a verla.

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