Carmelo Rodero, crianza 2005

por paco
vino vino tinto Ribera del Duero
Bodega Rodero S. L. D.O./Zona: Ribera del Duero. Pedrosa de Duero. Burgos País: España Tipo de vino: Tinto con crianza Graduación 14º Varietales: Tempranillo 90% y cabernet sauvignon 10% Crianza: 15 meses en barricas de roble francés y americano Añada: 2005 Precio aproximado: 15-16 euros Fecha cata: 29 abril 2009 dsc_0001.jpg dsc_0003.jpg dsc_0004.jpg dsc_0006.jpg Viene presentado en una botella oscura de bastante peso, con un gollete de dimensiones poco usuales. Aunque no es la botella de mayor tamaño de la bodega, dentro de esta gama de 75 cl, del reserva en adelante son mayores. Lleva grabado un escudo en el vidrio. La etiqueta es bastante sencilla, con un escudo familiar con los apellidos Rodero-Oña, el nombre del vino "Carmelo Rodero", coincidente con el del dueño de la bodega, dirección de la bodega y número de botellas elaboradas en la cosecha. La contraetiqueta presenta suficiente información sobre las variedades utilizadas, la edad de las vides, la crianza y la filosofía de elaboración de la bodega basado en la tradición y la innovación. Se recomienda decantarlo antes de servirlo. El corcho se ve de calidad y no ha permitido fugas de vino. A la vista el vino es de un color picota casi negro, con un ribete de color granate, de una capa muy alta que no deja casi pasar nada de luz. De aspecto limpio y brillante. La lágrima de glicerina es abundante y densa. A copa parada se aprecian aromas terciarios nobles y muy agradables, resultado de la fase de crianza, y algo de fruta madura. Tras agitar la copa se intensifican y se definen los aromas de vainilla, fruta madura negra, regaliz, madera fina, lácteos, hoja de tabaco y un toque mineral, como pedernal. En reposo el vino mantiene ese caudal de aromas que evolucionan hacia terciarios, sobre todo torrefactos y lácteos. En la boca el vino se aprecia de entrada suave y amable pero contundente cuando toma posiciones. Es un vino franco, resulta lo que se esperaba de él en las fases previas a la boca. Es sedoso y redondo, con un punto de acidez fresco y unos taninos muy dulces, poco astringentes. Persistente y con un retrogusto frutoso. En conclusión un gran vino para acompañar muchos tipos de platos, tanto carnes contundentes como pescados grasos. El día anterior probé el crianza 2006 y me ha sorprendido la diferencia entre un año y otro, el 2005 está mucho más redondo y bueno, está claro que esa diferencia de un año en la botella le sienta muy bien al vino. Vale la pena tener paciencia y esperar un poco para consumirlo.

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