Cata vino Les Alcusses 2006, DO Valencia
Lunes, 28 de septiembre de 2009 por paco | Categoría: catasCéller del Roure es la bodega elaboradora de este vino, más conocida por su primer vino Maduresa, con una etiqueta muy original, en la que mediante perforaciones en el papel se ha dibujado un racimo de uva.
Este segundo vino, Les Alcusses, también tiene una etiqueta muy bonita y original.
Su diseño está extraído de una tabla de plomo que se encontró en el poblado ibérico del siglo IV a. C. denominado La Bastida de les Alcusses, en la Serra Grossa de Moixent (Mogente), parece ser que es un documento con anotaciones contables, algunas de las cuales están ya canceladas, seguramente serían deudas.
Este vino Les Alcusses del año 2006 está elaborado con un 60% aproximadamente de la variedad monastrell y el resto de otras variedades.
Es de un color cereza picota de capa media-alta con un ribete algo azulado. Siendo un vino del 2006 todavía mantiene un color de juventud. Hay que recordar que el color del vino se va oscureciendo, en el caso del tinto evolucionando a tonalidades de color marrón o teja. Para saber si un vino ha envejecido antes de lo que debería se inclina la copa y se mira el ribete de color, que siempre debe ser más claro, los tonos azulados y violetas indican juventud o lenta evolución, según la edad del vino, y los marrones y teja indican vejez o mala evolución. En algún caso será una consecuencia lógica, en los vinos de larguísima crianza, y en otros será un defecto evidente, vinos jóvenes o con crianzas cortas.
Tiene un aroma agradable, a buen vino, de una intensidad media.
Se perciben aromas florales de baja intensidad, frutas negras que recuerdan a la mora, aromas especiados de pimienta y regaliz, algo mineral y un intenso aroma mentolado que destaca por encima de los demás.
En algún momento me ha parecido percibir aroma de café molido, pero es tan sutil que no lo puedo asegurar.
Seguramente este vino agradecería una aireación previa a su consumo, un jarreado o decantado una hora antes lo haría más expresivo todavía.
En la boca resulta un vino muy equilibrado, con una intensidad buena y agradable sabor. Suave, con una astringencia ligera, lo que indica la buena evolución de los taninos, y una integración del alcohol muy conseguida, ya que no resulta nada cálido. Para esto también es importante una buena temperatura de servicio, aunque decantándolo se complica algo esta cuestión. De todos modos en esta época del año ya empieza a dejar de ser un problema la temperatura ambiente.
Es persistente y tiene un placentero posgusto.
Un buen vino a precio muy asequible. Estandarte de los nuevos vinos valencianos.
Viene cerrado con un tapón sintético. Actualmente hay una gran polémica en torno a la utilización de estos tapones. Que quede claro que yo estoy a favor.
La función del tapón de corcho en el vino es la de cerrar la botella y permitir una microoxigenación del vino a través de los poros del corcho durante los largos años de la crianza en botella.
Pero el tapón de corcho presenta algunos problemas, uno es la pérdida de líquido a través de tapones de baja calidad, con grietas o poros demasiado grandes, o ajustes defectuosos. ¿Quién no se ha encontrado un tapón con sus laterales manchados de vino? Eso a la vez indica un exceso de oxigenación, igual que sale el vino entra el aire y hace peligrar la buena evolución del vino que, en el interior de la botella, ha de ser lenta.
Pero hay otro problema mayor, el sabor a corcho, producido por una degeneración de ciertos compuestos del corcho que derivan en tricloroanisol, conocido popularmente como TCA. Hay un porcentaje muy elevado de botellas afectadas por este olor a corcho que no tiene solución, se debe tirar esa botella.
Para evitar esas grandes pérdidas se empezó a utilizar el tapón sintético, que no tiene las virtudes del corcho, pero tampoco sus defectos.
No se rompe ni evoluciona con los años. No permite el crecimiento de microorganismos. No hace falta guardar la botella en posición horizontal para que humedezca el corcho y no pierda estanqueidad.
Inconvenientes del tapón sintético. Como no permite el paso de oxigeno a través de sus poros, no se puede utilizar en vinos de larga crianza. Pero si es adecuado para vinos de consumo próximo, jóvenes y medias crianzas.
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Estimados amigos:
Antes de comenzar con mi opinión sobre la utilización del tapón, quiero agradecerles del gran pistoletazo de salida, en su inicio con la calidad, con un vino muy interesante como es Les Alcusses. Al mismo tiempo, es un gran honor para mí que Les Comarques Centrals del Paìs Valenciano, al cual formo parte (Soc de La Costera -Xàtiva-), tengamos bodegas de gran calidad y que año tras año estámos alcanzando cotas impensables hace una década. Volviendo a la cuestión del planteamiento inicial, estoy a favor del tapón de corcho. Las virtudes son muchas y los inconvenientes son casi nulas, siendo éstas últimas afectan a la calidad del corcho. Como bien explayo Ud. que la mala calidad del producto provoca la “oxigenación” excesiva del vino, es decir, es una cuestión de CALIDAD DEL CORCHO, existiendo vinos de buena y mala calidad. No pretendamos descubrir el mediterráneo achacando a que el problema de los vinos era el tapón de corcho, el corcho de calidad es mejor que cualquier otro producto para tal fín. El corcho sintético es contranatura, los creadores dícese “grandes empresas del sector químico” son los que apoyan a los escépticos del corcho y pretenden acabar con parte de la cultura vinícola milenaria, a la cual, España, es el mayor proveedor mundial. Las empresas que apoyan la iniciativa sintétita son, precísamente, aquellas que no poseen la materia prima para la producción del corcho que son las grandes extensiones de alcornocales y los conocimientos de aprovechamiento de los recursos gracias a los artesanos descortezadores. ¿Cuáles son las virtudes? todas; Producto natural, reciclable, empleo rural, cultura milenaria, mantenimiento de una especie arborea eminentemente mediterránea y regulador de los ecosistemas, su conservación conlleva implicítamente a la lucha contra el cambio climático con capturador de CO2, etc…, es decir, es inagotable. Como colofón, el tapón de corcho es el nexo de unión entre el vino de calidad y el “sumiller” que con su protocolo del descorche dá un toque mágico con su característico sonido y el climax que produce cuando vemos asomar del cuello de la botella el corcho que dá paso a la verdadera esencia del vino “su caldo”. No me puedo imaginar el mismo proceso con un tapón sintético, es un casamiento desafortunado de lo natural -el vino- con lo artificial -el tapón sintético- el romance es frío, esquivo y desadulador. Ruego reconsideren la posición y defendamos nuestra cultura de los campos de Iberia, Hispania, Al-Andalus, Castilla, Aragón (gracias a la magnífica Serra D’Espadá cuna de los tapones de corcho valencianos) y España. Gracias.