| Bodega |
Hacienda Monasterio |
| Página web |
https://www.haciendamonasterio.com/ |
| Añada |
2023 |
| Tipo |
Tinto |
| Variedades |
Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec, Tinto Fino (Tempranillo) |
| Clases de envejecimiento |
Tinto Crianza |
| País |
España |
| Región |
Ribera del Duero |
| Preparación |
El secreto de la finura de este 2023 radica en el mimo obsesivo durante la vendimia. Las uvas se recogen exclusivamente de forma manual y se trasladan en cajas pequeñas para evitar que los granos se rompan antes de tiempo. Tras pasar por una estricta mesa de selección, los racimos se someten a un proceso térmico de frío prefermentativo, ralentizando el contacto inicial para extraer color y aromas frutales sin aristas amargas. La fermentación se realiza exclusivamente con levaduras autóctonas y, tras una maceración bien estirada en el tiempo para ganar volumen, el vino se traslada a la bodega subterránea. Allí ha descansado durante 17 meses en una equilibrada combinación de barricas francesas nuevas y usadas, huyendo de los excesos amaderados para preservar la viveza de la fruta caliza. |
| Última cata |
25 de septiembre de 2026 |
| Precio medio |
40 € |
| Puntos Parker |
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| Puntos Peñín |
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| Otros datos |
La aventura de Hacienda Monasterio arrancó a las puertas de la década de los noventa, concretamente en 1990, cuando un joven y entusiasta enólogo danés llamado Peter Sisseck aterrizó en las tierras vallisoletanas de Pesquera de Duero. Sí, el mismo nombre detrás del legendario e inalcanzable Pingus dio sus primeros pasos españoles modelando esta finca. Al proyecto se sumó en 1992 Carlos de la Fuente, su mano derecha incombustible. Juntos convirtieron un terreno con pasado señorial —vinculado en el siglo XIX a la familia Lecanda, fundadores de Vega Sicilia— en un viñedo modélico. La bodega cuenta con unas 108 hectáreas de viñedo propio dispuestas en laderas con una envidiable orientación sur. Lo verdaderamente magnético de este majuelo es su suelo: una altísima concentración de piedra caliza que actúa como un termostato natural y le confiere al vino una frescura mineral que es difícil de replicar en la zona. Aquí no hay trampa ni cartón; se practica una viticultura ecológica estricta que mima la viña para que la fruta hable por sí sola en la botella. |