Dónde comer en la provincia de Salamanca. Los mejores restaurantes de la ciudad de Salamanca según mi experiencia. Salamanca ofrece una rica oferta gastronómica que combina cocina tradicional con opciones modernas y creativas. Su casco histórico, lleno de bares y restaurantes, es ideal para disfrutar de platos típicos y tapas en un ambiente animado. Su cocina es un crisol de las cocinas extremeña, leonesa, portuguesa y castellana, con una fuerte influencia de la cabaña ganadera, la chacinería y la abundancia de campos cultivados con diversos cereales. El cerdo ibérico es un elemento central, especialmente en la dehesa charra, donde se cría en libertad y se alimenta de bellotas, lo que le confiere una grasa infiltrada característica, responsable de su sabor, aroma y jugosidad. Su casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. La ciudad destaca por su arquitectura monumental, que combina estilos románicos, góticos, platerescos, barrocos y modernos, todo ello bañado por el característico tono dorado de la piedra
El local es un antiguo convento, en el que se combina un estilo moderno con un mobiliario clásico muy elegante y con buen gusto. Tiene dos comedores pintados de colores fuertes, rojo uno y verde el otro, pero muy acertados. Abunda la decoración con cristal, empezando por la fachada y continuando en el interior. Las mesas bien equipadas y las sillas cómodas y elegantes.
El servicio es muy correcto, con profesionalidad y saber hacer. Aunque la descripción de los platos al servirlos es algo escueta.
La carta es interesante, estilo moderno a partir de materias primas de calidad sin abandonar los platos tradicionales actualizados y aligerados. Tiene un menú degustación elaborado con platos de la misma carta, por un precio de 33 euros más IVA. El que me sirvieron a mí tenía un ligero inconveniente, se repetían el marisco en varias ocasiones y faltaba algún plato más de la tierra.
En conclusión un buen sitio para comer en Salamanca, una cocina moderna y bien elaborada en un acogedor entorno, con unos precios asequibles y buena relación calidad precio.
Muy cerca de la plaza Mayor de Salamanca, se encuentra este bonito restaurante. Es un local pequeño, muy íntimo, con una decoración bastante clásica, las sillas están vestidas de blanco con una cinta roja con lazo. Tiene un rincón dedicado a la caza, con una escopeta colgada de la pared. Cortinas rojas y algunas paredes revestidas de madera. Las lámparas no son todas iguales, lo que le da un toque de originalidad, en la iluminación en general predomina un tono verde en toda la sala, el cual se aprecia en las fotos. La música es agradable y se oye en un segundo plano, como debe ser. Según dice su tarjeta la cocina es de raíces belgas. El servicio impecable. Correcto, atento y siempre presente sin agobiar.
Las mesas a tono con el resto del local, manteles rojos con un sobre mantel blanco impecable. El equipo de mesa elegante y cuidando todos los detalles, como el bajo plato y el reposa botellas. Las copas también me parecieron muy adecuadas.
La carta no es muy extensa, pero tiene propuestas de temporada que la amplia en cada estación. Hay platos que resultan interesantes, pero la falta de un menú degustación no permite probar más que lo mínimo.
En la ciudad de Salamanca hay otro local de la misma firma "Tapas 2.0" más informal. En éste que yo visité hay una pequeña barra para tapear, pero la parte principal es el comedor, al que se accede por una corta escalera que hay al final de la barra. El local resulta agradable, bien iluminado y espacioso. Las paredes son de piedra vista y el suelo de madera, lo que le da al conjunto un ambiente rústico pero elegante, aunque desenfadado. El personal de sala es muy atento, amable y competente. Las mesas, sin manteles, pero con una buena base de madera acorde con el estilo del local.
Se come muy bien de tapas.
Es un local pequeño, pero muy acogedor, con mesas amplias y exquisitamente equipadas. Un camino de mesa de lino de color gris cruza el mantel blanco, la puesta en escena es casi perfecta. Para el agua se utilizan copas Schott y para el vino Riedel. La música ambiente de mucha calidad, al menos muy acertada para mi gusto. El servicio de sala muy preparado y eficiente. La carta de platos no es muy extensa pero si presenta un aspecto muy creativo e innovador, como ejemplo el arroz arborio con berberechos y erizo de mar. O el bombón de foie relleno de oporto. Tiene tres tipos de menú gastronómico, el de Víctor Gutiérrez, el sorpresa y el Gosset, que va maridado con el champagne del mismo nombre.
Fotografías: © Paco Palanca / Instagram: @ojoalplato.blog / Facebook: @ojoalplato /Twitter: @ojoalplato /Twitter: @pacopalanca