Restaurante Atrio. Cáceres

Martes, 10 de noviembre de 2009 por | Categoría: Restaurantes

Estando en tierras extremeñas era obligado, necesario y deseado hacer una visita a este restaurante, tratándose de uno de los nueve establecimientos españoles con dos estrellas Michelín.

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La localización no es muy difícil ya que se encuentra bien indicado. Avenida de España 30, Cáceres, teléfono 927 242 928.  Actualmente se ha trasladado a Plaza de San Mateo 1 (en el centro de la zona monumental de Cáceres)  927 242 928 .

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La entrada está en el interior de un patio de manzana, con una fachada pintada de un color bastante llamativo. Esto no es nada cuando se ve el interior, pintado de un color rojo sangre, que hace que las dimensiones del local, que no son muy generosas, aparenten ser menores. Las cortinas de tipo damasco, dan un aire muy clásico al local. Toño Pérez, chef del restaurante salió a conversar con nosotros al final de la comida y nos dijo que para el próximo año se trasladan a un local en el casco histórico de Cáceres, en la plaza de San Mateo, seguro que ganan en espacio y el entorno es mucho mas bonito.

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La mesa bien acondicionada, con las vajillas y las cuberterías también de un aire muy clásico, aunque embutida en el fondo del local, seguramente por que llevábamos un carro de bebé. No se si nos pusieron allí con la finalidad de que no nos molestase nadie o de que no molestásemos nosotros a nadie, el caso es que cada vez que mi hija, sentada a mi derecha, necesitaba salir, yo me tenía que levantar de la silla y apartarme de la mesa para que ella pudiese pasar. Seguro que el carro del niño condicionó bastante nuestra colocación.

Las copas para el vino, iguales que las del agua, como se puede apreciar, me parecieron inadecuadas para un local de esta categoría.

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En mi casa he probado el mismo vino con una copa que me parece más idónea, la que figura en esta foto, es una copa modelo syrah de Riedel, y lo encuentro en ella más expresivo, con un abanico más amplio de aromas y de mayor intensidad. Un local como este debería esmerarse más en la elección de las copas, sobretodo teniendo en cuenta los precios que aplica a los vinos.

La carta de vinos espectacular, muy extensa y seguro que muy equilibrada, ya que debido a su extensión es difícil de valorar. Ha recibido bastantes premios. Existe un índice al principio para guiarse, parece que tiene entre mil y dos mil quinientas referencias, según distintas versiones, pero sin la ayuda de un sumiller, como fue el caso, totalmente inútil si no sabes a priori lo que quieres, nadie es capaz de leérsela para elegir el vino. Se puede adquirir al precio de 107 euros, según se indica en la web del restaurante.

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Tuvimos la suerte de que se acercara un camarero, seguramente al ver nuestra cara de desolación, y nos recomendó un vino que precisamente no figuraba en la carta, ya que salió al mercado esa misma semana. A falta de sumiller, aceptamos su sugerencia para tomar “Habla del silencio…”, vino extremeño del 2008, elaborado por las Bodegas Habla con las variedades syrah, cabernet sauvignon y tempranillo. Es un vino de segunda línea de la bodega que nos resultó bastante agradable. Precio 34,24 euros con iva incluido. A la salida compramos en una tienda gourmet tres botellas por once euros cada una. Sin comentarios.

El servicio del vino regular, ya que la primera vez nos llenaron las copas hasta la mitad, se dieron cuenta y en los siguientes servicios fueron más comedidos. El sumiller no apareció por ningún lado. El resto de los aspectos del servicio bien, muy correcto y puntual. La sala bien gobernada por José Polo, que estuvo atento en todo momento al desarrollo de la comida.

La carta de platos tiene la posibilidad de elegir entre tres menús. Uno reducido, del que se escogen dos medias entradas, un pescado o una carne y un postre, por 88 euros, iva incluido. El segundo es el menú normal en el que se escogen dos medias entradas, un pescado, una carne y un postre, este tiene un precio de 98 euros con iva. La tercera posibilidad es el menú degustación, este es completamente cerrado, excepto alergias u otro tipo de impedimentos, el precio de este es de 108 euros con iva. Todos los platos resultaban muy apetitosos leídos en la carta, y la calidad de la cocina está fuera de toda duda, como así pudimos comprobar. Nosotros elegimos el menú normal.

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Nos sirvieron dos aperitivos, el primero un milhojas de boquerón, con unas cremas muy sutiles sobre las que destacaba excesivamente el sabor del vinagre del pescado.

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El segundo aperitivo, fue un capuchino de boletus y foie. Parecía efectivamente un capuchino, pero al comerlo, tomando cucharadas verticalmente afloran un conjunto de texturas que sorprenden. Me resultó satisfactorio, más que el primero.

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Uno de los primeros fue pulpo con pimentón de la Vera, emulsión de patata y aceite. Tierno, sabroso y suave. Me gustó bastante.

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Otro de los primeros consistió en un ravioli con crema de crustáceos. También estuvo bueno.

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Les siguieron el foie con manzana y ensalada. Materia prima de primera calidad y en su punto.

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También tomamos un primero elaborado con secreto ibérico y chipirón. Combinación de tierra y mar bastante conseguida.

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Llegado el turno de los pescados cada comensal eligió un plato diferente. Uno consistió en vieiras con hongos. Otra combinación bien equilibrada a pesar de la distinta procedencia de los ingredientes.

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Otro plato de pescado fue una ensalada de verduras asadas con bogavante, espuma de azafrán y panceta ibérica. En la línea del anterior.

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El tercer plato de pescado consistió en salmonete con crema de cítricos y falsas escamas. El pescado estaba en un punto correcto de elaboración y con una presentación original. Me lo tomé muy a gusto.

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En los platos de carne destacaría la calidad de la materia prima, dejando la elaboración en un segundo plato. Uno de los platos, que pedimos dos de los comensales, fue el solomillo de retinto con hierbas aromáticas. Correctos los puntos pedidos, uno poco y el otro bastante hecho. Buena de sabor y sencilla elaboración. Tampoco requería más.

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El otro plato de carne, cabrito al horno en su jugo. Bien guarnicionado y la presentación mas original que la del solomillo.

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Los postres que elegimos también fueron diferentes. Uno fue tarta tibia de chocolate con helado de vainilla. Bonito plato y suculento.

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Otro de los postres piña caramelizada con azúcar moreno y helado de coco. Muy conseguido, tanto estética como gustativamente.

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El tercero de los postres era torta del casar natural, helado del mismo queso, acompañados de crema de membrillo y aceite. Delicioso, sobre todo sorprendió el sabor del helado de torta del casar.

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Con los cafés, aunque de entrada el precio pueda parecer caro, 5 euros cada uno, no lo es debido a la cantidad de dulces que sacan para acompañarlo.

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En primer lugar un sorbete ligero de tiramisú. Muy bueno.

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Luego unas tejas elaboradas con distintos ingredientes, originales pero tuvieron poco éxito.

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Después unas trufas que estaban exquisitas. Estas si que triunfaron.

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También sacaron esos pequeños bocados que se denominan petit fours. Unas pequeñas magdalenas, unas gominolas, unas pirámides de bizcocho de chocolate, etc.

En conclusión, toda una experiencia comer en este restaurante, aunque los dos detalles negativos reseñados, el de las copas y el de la estrechez del sitio en que nos colocaron, no impiden que la valoración global sea muy positiva. Destaco la más que satisfactoria elaboración de todos los platos y el esmerado servicio, aun faltando el sumiller en la sala. Muy recomendable.

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9 comentarios a “Restaurante Atrio. Cáceres”
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  1. Joer Paco y tan recomendable…que envidia mas sana me das, estás hecho un crack….una de mis experiencias mas orgastronómicas después de Calima la Tuve en Atrio…joer que recuerdos, me has hecho revivir.

    SALUT¡¡¡¡¡

  2. Que rápido eres, acabo de publicar y ya has comentado.
    Gracias por tus opiniones.

    PD. No nos hagas lo que tienes previsto, no nos dejes sin el L’Entiscar. Por favor…

  3. Para empezar, esto no es un sitio para ir con niños en sillita hay restaurantes donde tienen el comedor acondicionado para eso. Los demás comensales salen a un restaurante de esta categoria a pasar un rato agradable comiendo, dejando sus preocupaciones en casa, para eso se paga la cuenta que se paga, y no a escuchar un niño dando guerra.Hay algo que se llama canguru!
    Pero en el Atrio seguro que le han tratado bien, igual no habias avisado sobre el carrito.

  4. No veo porque este no sea un sitio para ir con niños en sillita, no es ningún animal de compañía.
    Tampoco se de donde se saca usted que el niño diese guerra y molestase a los demás comensales ¿estaba usted allí? Por que da la casualidad que el niño se durmió en su sillita a los quince o veinte minutos, es su hora de la siesta y afortunadamente se duerme enseguida. Además los únicos comensales que había en nuestra sala de no fumadores estaban a cuatro mesas de distancia, dudo que les pudiese llegar a molestar.
    Tenga por seguro que Sí avisamos que ibamos con carrito, es una buena costumbre que tenemos para que nos coloquen en un sitio donde no entorpezcamos el paso ni molestemos a nadie.
    No es que nos trataran bien, es que nos trataron MUY BIEN, pero eso no quita para que estuviesemos estrechos y algo incómodos.
    Además nos gustan los niños y no los queremos dejar en casa encerrados con extraños.

  5. Estimado Paco, como siempre eres capaz de hacernos sentir perfumes, colores y sabores con tan solo tus palabras. La verdad es que da envidia tu visita al Restaurante Atrio. Creo que estará bien visitarlo cuando nos pasemos por Cáceres.
    No obstante, coincido contigo en las observaciones que realizas como aspectos de mejora: es recomendable un asesoramiento para la elección del vino, sin duda una copa adecuada complementa su aroma,… pero en lo que más coincido es que el local debe disponer de espacio para familias con hijos y… con carritos…
    A diferencia de quien piensa que a los niños hay que”dejarlos con canguros”, a algunos nos gusta disfrutar de ellos en todo momento, los educamos para que no molesten y que disfruten al vernos reunidos alrededor de los aromas y sabores de una buena comida.
    No creo que en tiempos en los que socialmente y laboralmente se fomenta la armonización con la vida familiar, sea inadecuado acudir a un restaurante como Atrio con niños y que este disponga de espacio para ello.
    Quien quiera “dejar a sus hijos con canguros” porque molestan al resto de comensales, que lo haga, nadie le obliga a lo contrario y,… ¡lo agradeceríamos todos!, pero… ¿porque impedirlo para los que queremos disfrutar de ellos, en… conciertos, restaurantes, espectáculos,… sabemos “estar con ellos”, podemos y pensamos que es como queremos educarlos?
    Espero pronto tu próxima visita y por supuesto,… tu adecuada opinión.

  6. La experiencia fue muy buena. Nunca había ido a ningún restaurante con alguna estrella michelin, y la experiencia es para repetir de vez en cuando.
    Respecto a lo de ir con niños, a parte de que el mío se durmió enseguida y el poco rato que estuvo despierto estaba tranquilo, sentado en una silla del restaurante y pintando, sin más; cuando Toño Pérez, chef del restaurante, salió a hablar con nosotros al final de la deliciosa comida, nos comento que le gusta mucho que vayan niños, porque es la manera de introducirlos en la buena mesa y que aprendan a degustar desde pequeños los placeres de la gastronomía; con lo que los niños no molestan en Atrio.

  7. Bueno, bueno, a mi la verdad tanto plato me marea un poco y no dudo que estaria todo buenisimo por la pinta que tiene, pero os aseguro que soy capaz de tomarme una viodramina para el mareo y comermelos todos, ja ja ja.

  8. Coincido absolutamente con el comentario de PEPA, pero también opino que no todas las personas que acuden a un restaurante de el nivel de Atrio, llevando niños, tienen la capacidad de respeto hacia los demás que se requiere, se adquiere y se transmite a los hijos, desde muy pequeños y en el día a día.
    Poder pagar una comida en un local de la categoría que nos ocupa, no es garantía de buena educación, y si uno carece de ella difícilmente puede transmitirla. Es posible que IRENE se haya visto en alguna de estas situaciones y quizá por eso se muestra tan enfadada, pero la manera de expresarse me parece un poco “radical”.

    Por lo demás Paco, estoy segura de que todo ocurrió como has descrito y… pues eso, que tomo nota para visitar Atrio cuando pase por Cáceres. Besets MJ

  9. [...] Atrio. Toño Pérez (Cáceres) [...]

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