Restaurante Pichorradicas, Tudela, Navarra
Miércoles, 12 de agosto de 2009 por paco | Categoría: RestaurantesA este sitio se llega por que alguien te da una referencia o por que lo lees en la guía Michelín, por que desde luego ni por la calle donde está (he puesto una foto de la calle), ni por el nombre, aunque no sé lo que significa. Imagino que algo así como “pijaditas”. Tiene un sobrenombre más habitual “Casa Ignacio”, a mí me gusta más, aunque no llama tanto la atención. Será cuestión de marketing.
Aún así estuvo bastante concurrido, para lo que es habitual un martes en estos tiempos. Luego es conocido y apreciado.
Está en el casco histórico de Tudela, en la calle Cortadores número 11, en 31500 Tudela, teléfono 948 821 021.
El local está dividido en dos comedores de dimensiones reducidas. Las paredes y techos de piedra y ladrillo y vigas a la vista. Al principio la temperatura era agradable, pero cuando se llenó el comedor empezó a sentirse algo de calor, entre el exterior y el interior producido por la cena, hacia falta más aire acondicionado.
Las mesas, que son de reducidas dimensiones, están vestidas con manteles bicolor, mitad negro y mitad blanco, resulta original y práctico, si te cae la mancha de vino en la parte negra.
El equipamiento de las mesas es correcto, excepto en el capítulo de las copas, que son las populares ARC France. Ésta demostrado que para determinados vinos no son adecuadas.
La carta de platos no es muy extensa, pero suficiente y la parte de los primeros platos basada en el producto local, los segundos son abundantes pescados, seguro que vienen del Cantábrico que está apenas a doscientos kilómetros, y una oferta de carnes también bastante extensa, basada en la ternera y el cordero. Hablamos de unos ocho platos en cada sección.
La carta de vinos muy completa y con muchas referencias navarras, algunas poco conocidas. Yo pedí un García Burgos, crianza del 2005 de la DO Navarra, con un 60% de cabernet sauvignon y un 40% de merlot. que conocía solo por referencias. Salió con muy buena temperatura y cuando lo probé me gusto bastante. 18,50 más iva. En una tienda de Pamplona lo he visto por 12,75 euros, luego la carta de vinos no está nada hinchada.
Como uno de los platos que pedí iba a tardar me trajeron de aperitivo unas guindillas frescas fritas. Estaban muy ricas y me pareció un detalle original.
Como escuché en otra mesa que pedían unas cebollas estofadas, que no vi en la carta, aunque sí estaban, pregunté si la ración era muy grande para añadirlas a mi comanda inicial, me ofrecieron poner media ración y empecé con ellas la comida. Estaban exquisitas, bien guisadas, blanditas y jugosas, en su punto perfecto. Me encantaron.
Pero no acaba aquí, me había pedido unas borrajas con crema suave de patata y bacon crujiente. Éste era el plato que me anunciaron que tardaría, pues las borrajas hay que cocerlas en el momento. Yo encantado, siempre digo que prefiero esperar yo a los platos y que salgan en su punto.
Pues así estaban estas borrajas, espléndidas, cocidas en su punto, suaves y sabrosas, muy bien acompañadas por un fino puré de patata y unos trozos de bacon tostado. Fantásticas. Me dio pena que se acabasen.
De plato principal, aunque para mí el principal fue el anterior, pedí un solomillo con guarnición. Perfecto el solomillo, en su punto, sin necesidad de haber dicho como lo quería, tampoco preguntaron. Tierno, rojo pero sin sangrar. Muy acertado.
Pero, he citado la guarnición, por que merece un comentario. Es costumbre que al lado de la carne, en muchos sitios te pongan unas patatas aceitosas fritas sin gracia y algo de pisto, generalmente salido de un bote de conserva. Pues aquí no, aquí la guarnición tiene su propio protagonismo. Estaba muy buena, sobre todo me sorprendieron las patatas, crujientes por fuera y tiernas por dentro, perfectas, y con un sabor a ajo y perejil muy agradable, que le daba un toque muy sabroso.
La carta de postres bastante original. Yo tomé una cúpula de chocolate con canela y naranja que estaba muy buena. Había en la carta también una torre de tres chocolates, etc.
En conclusión, una cocina excelente, con un trato impecable a la materia prima, a la que se le nota la calidad. Un servicio muy atento y profesional. Tan profesional que unos comensales a mi lado, les anularon dos platos cuando ya debía estar a punto para salir a la mesa y se limitaron a preguntarles ¿seguro que no quieren los pimientos asados rellenos? Esos dos platos de pimientos seguro que fueron a la basura. El coste a cargo del chef.
Precio total con iva 63,45. Muy buena relación calidad precio. Muy recomendable.
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Estuve en Tudela precisamente elaborando un reportaje gastronómico y este local no se encontraba entre los que me habían recomendado como obligatorio. De hecho, iba de camino a comer en uno de estos sitios consagrados cuando una pareja de extranjeros me preguntabaron por el restaurante. Les dije que no era de allí y me quede con el sonoro nombre del local “Pichorradicas”. Esperé a que les indicara un paisano y fui tras ellos. Estaba justo al lado, en una calleja pequeña y no llamaba la anteción. Me picó la curiosidad y la verdad es que me alegro de haber improvisado. Estos descubrimientos suelen ser los más gratificantes.
El local estaba concurrido, al parecer con habituales del restaurante, y me sentaron ennuna mesa, pequeña para dos… pero eso no importa si lo que viene detrás es de la calidad de lo que me sirvieron a mi.
Por motivos profesionales me fui a por lo que me sonaba más de la zona, con productos autóctonos y representativos. Así que para empezar pedí unos Cardos con salsa de almendra. Una ración abundantísima que me terminé con gran deleite. De segundo pedí una Paletilla asada de cordero con sopas de pan que quitaba el hipo. Curjiente y sabrosísima por fuera y por dentro se deshacía sin necesidad de cuchillo… y todo esto montado sobre una sabrosísima cama de pan y verdura (borraja diría yo) conun regusto nada pesado de ajo.
La calidad y abundancia (que hoy en día es decir mucho) de lo que comí compensaron la frustración de no haber podido probar otros platos que me apetecieron, como las cebollicas estofadas, el jarrete de cordero al chilindrón o el rabo estofado al vino.
Y de postre un granizado de Pacharán, muy navarro también. El vino también lo pedí navarro, pero por copas, por aquello de conducir, aunque no recuerdo que fuera nada reseñable, quizás porque soy de los que prefiere tocar la botella y acabarla de una sentada.
El precio creo que se quedó en 50 euros y un piquillo…. En fin, que lo recomiendo fervientemente y que me está entrando hambre según escribo esto,