Restaurante Abadía d’Espí, Valencia
Domingo, 12 de julio de 2009 por paco | Categoría: RestaurantesEste restaurante es un veterano en Valencia, pero se acaba de cambiar de dirección. Ahora está en la plaza del Arzobispo número 5, de Valencia, teléfono 963.512.077. En el mismo número está el restaurante Enópata, uno a cada lado del portal, tenedlo en cuenta si quedáis con alguien allí, las puertas son idénticas.
Apenas lleva tres meses en su nueva ubicación y parece que todo el mundo se ha enterado del cambio, pues sigue lleno, yo he tenido que hacer dos intentos para poder ir. Como decía en otra entrada anterior, la crisis es para algunos, otros siguen llenando ¿recordáis que dije que esto era motivo de una tesis? Pues quizás no sea para tanto, tal vez es solo cuestión de ofrecer al cliente lo que espera. El problema es que todos los clientes no somos iguales, por eso la oferta tiene que ser variada. Lamentablemente en estos momentos parece que los clientes priorizan más según el precio que la calidad.
El local del nuevo Abadía d’Espí, está compuesto de dos plantas, pero hacia abajo, es decir planta baja y sótano. Lamentablemente a nosotros nos tocó la catacumba. Es un habitáculo pequeño, en el que solo cabía una mesa redonda, con capacidad para seis personas. La temperatura era agradable gracias a un equipo de aire acondicionado, pero no había más ventilación que la que entraba por el pasillo de acceso, a través de las neveras y la cava de vinos. Este local tiene una puerta de acceso a un almacén, por la que cada vez que se abría salía un calor espantoso, y el personal entró al menos cuatro veces a coger cosas de allí dentro. El otro problema es que solo cuando el personal se acerca por tu mesa puedes pedir algo, mientras tanto estás en una perfecta intimidad, por buscarle algo positivo. Las paredes están pintadas representando un claustro de monasterio, pero no cuela. ¿Se nota que no me gustó estar abajo? Si vais pedid que os pongan arriba, es mucho más agradable, tiene cortinas vaporosas y espacio.
El personal es voluntarioso, aparte de Juan Carlos Espí, que domina la profesión perfectamente, el resto es desigual. Hay quien demuestra experiencia y naturalidad y quien tiene interés. Pero seguro que Juan Carlos acabará haciendo de todos unos buenos profesionales.
Las mesas son amplias y bien equipadas. Manteles sin marca de pliegues, como debe ser, vajillas y cristalería adecuadas. Los detalles sin importantes.
La carta de vinos es muy atractiva, con colores y fotos de los vinos. Bastante amplia e interesante. El servicio del vino es irregular. Nos dieron a catar la primera botella de blanco, la segunda ya no, y como era de la misma marca, nos rellenaron las copas mezclando los vinos de las dos botellas. Era Creu de Lavit, de Segura Viudas, basada en la variedad xarel.lo. Interesante vino, aún siendo del 2006 estaba fresco y en plena forma. El tinto, Finca Elez de Manuel Manzaneque, Selección 2002, después de catarlo, pedimos que nos lo decantaran, pues le note un aroma extraño, mejoró algo, tal vez estaba un poco cerrado, pero tuve mis dudas. Casualmente había tomado el mismo vino el día anterior en el Restaurante Rausell, allí me estuvo magnífico, sin necesidad de decantarlo, sin embargo éste no estaba igual y era hasta del mismo año. Además el vino que nos sirvieron no era el que habíamos pedido, pedimos el crianza y nos sirvieron el selección, éste no estaba en la carta, pero pensando que era mejor di la conformidad, aunque era más caro.
La carta de platos es bastante amplia, esta estructurada de la siguiente forma: Picadas, donde te encuentras las tortitas de camarones, o los montaditos de patata con morcilla de burgos, por ejemplo, después está el apartado de los “Finitos”, son preparados de lonchas de jamón, bacalao, jamón de pato o cecina, luego vienen las ensaladas y las verduras asadas, detrás un apartado de sopas y cremas, que no eran para la ocasión, posteriormente los fideos y arroces, nada convencionales, como los fideos de mallorquina con pimientos del padrón o el arroz meloso con costillas de recebo braseadas con piña, y para finalizar cinco pescados, ocho carnes y los postres, fundamentalmente helados..
Nosotros pedimos tres entradas, que para cinco eran más que suficientes, ya que las raciones para compartir son abundantes.
En primer lugar nos sirvieron una cecina con melaza de ajetes tiernos. Estaba correcta. Después un salteado de hongos y setas con virutas de ibérico, fue el plato más flojo de las entradas. De tercera entrada unas cigalitas salteadas con jamón y tomate murciano. Muy buen plato, las cigalitas eran las hermanas mayores, ocho cigalas de buen tamaño por 16,50 euros, buenas y a un precio de regalo.
De platos principales hubo consenso, cuatro de pescado del día o de mercado que dice la carta, en este caso atún. Tenía muy buena presencia, pero era de sabor efímero.
El otro plato fueron unas brochetas de frutos del mar, que por lo que se comentó estaban buenas.
De postres helados, de violetas, de manzana y de chocolate, buenos los tres.
En total 206,85 euros entre cinco personas, aproximadamente 42 euros por persona.
La próxima vez que vaya, será en el piso de arriba sino no me quedaré. Quiero probarlo en otras condiciones, donde estuve no me parece un sitio adecuado para disfrutar, que es a lo que yo voy a un restaurante, para alimentarme lo hago muy bien en mi casa.
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Joer paco….que quieres que te diga….la plaza del arzobispo…..ufff¡¡¡
SALUT¡¡¡
Por eso nos metieron a cenar en una catacumba.
¿Ya estás por aquí? Que tienes a mucha gente esperando que abras puertas para entrar como toros de San Fermín
Yo creo que eres demasiado exigente con el tema del lugar. Como bien dices, para alimentarte te quedas en casa. Pero el lugar era ideal para relacionarte. De hecho varios comentarios de los que hicimos no podíamos haberlos hecho en un salón convencional. Ni tampoco las reacciones manifestadas. A mi personalmente me disgustó más el servicio, que cuando me levanté a pedir agua o no se qué, me contestó la niña con un retintín como si me estuviera diciendo, “ya lo sé señor, pero no puedeo abarcar tanto”.
El tinto por otro lado ya te dije que me parecio muy áspero y no me gustó. Y el precio, he comido mejor por bastante menos, pero en esta ocasión estuve mejor acompañado.
Saludos.
Pepe
Yo sin querer polemizar me apunto a la tesis de Paco, a mi tampoco me gustan los sotanos ni los lugares sin algo de luz natural. Es una manía personal. Quizá por esto (entre otras cosas) me gusta ir a El Respirall. Si voy solo, siempre busco una mesa al lado de un ventanal.
Saludos
Con pocas ganas pero por aquí andamos ya Paco ¡¡¡
SALUDOS¡¡¡¡
Muy buena la puntualización, para que nadie se equivoque.
Yo soy de la opinión de Pepe. Un poco “oscuro”, pero lo bueno fue la compañía
Vicente, sobre la compañía, maravillosa, pero a mí el sótano no me gustó nada, por lo pequeño y por la falta de ventilación. Además, no sé si vosotros lo notabais por estar a la otra punta de la mesa, pero cada vez que abrían el almacén salía una bocanada de aire caliente que me daba en la espalda y era muy desagradable.
La próxima vez pediremos arriba, que tiene mucha mejor pinta.
!Que puedo decir de Abadia d’Espí, restaurante que me recomendaron¡… simplemente que no me mintieron. El 28 de agosto apenas pisé el local me encantó su decoración muy bien lograda, el servicio fantástico y atento que nos brindaron el señor Espí y sus dos camareros (personal agradable y a la vista profesional) y el deleite que mi familia y yo dimos a nuestro paladar con los exquisitos platos que elegimos, sin más un sitio que sinceramente también recomendaré y visitaré en más ocasiones.
Gracias por su comentario Señor O’Donell, todas las opiniones son enriquecedoras y ayudan a que quien las lee tenga mejor información, cuanto más variada mejor.
Yo ya dije que tengo que volver para comer en el comedor de arriba para ver si mis impresiones son más positivas.
Saludos
Pues yo comi con mi novia y nos encantó. Nos sentaron en la mesa de la vidriera y estuvimos muy a gusto. El vino que pedimos fue Marqués de Murrieta, extraordinario, como siempre. Unas tortitas de camarones y una cecina para entrar y carne de ciervo y otras cazas. Exquisito. De postre, fruta y helado. He de decir que siempre que he ido, tanto a la calle En Sala como a Plaza del Arzobispo he quedado bien con quien he ido y hemos comido estupendamente. Seguramente, el sotano será mejor el de En Sala. Tenía su aquel.
Saludos.
Suelo ir varias veces al año y nunca me ha defraudado. Juan Carlos es un profesional como la copa de un pino. Cuando nos visita algun amigo o familiar solemos ir a la Abadía, y sinceramente quedan encantados, incluso me piden ir alli cuando vuelven otras veces, pero claro, hay que enseñarles mas sitios.
Este Viernes iremos de nuevo con otra pareja, y como siempre hemos tenido que reservar con mucha antelación, pero vale la pena.
Saludos
Hola, yo tampoco comí mal.
Leyendo texto se ve que no le pongo pegas en general a la comida, lo que me molestó es que me enviasen al sótano sin advertirme cuando hice la reserva, con los inconvenientes que he manifestado, espacio reducido, servicio fuera de nuestro alcance, falta de ventilación y sala de máquinas a mi espalda.
Completamente de acuerdo con la profesionalidad de Juan Carlos, nada que objetar.
Gracias por vuestra aportación.