Cerveza trapense Chimay azul 2008
Jueves, 11 de junio de 2009 por paco | Categoría: CervezasEs esta una de las cervezas trapenses más conocidas y más apreciadas. Se elabora desde 1862 en la abadía del mismo nombre, al sur de Bélgica, casi en la frontera con Francia. Son tres las variedades que se elaboran, la Chimay roja de 7º, la blanca o triple de 8º y la azul de 9º. Ésta última es la única cerveza que lleva añada y que puede ser guardada perfectamente para envejecerla como un vino, aunque no es la única, hay cervezas que pueden guardarse durante bastantes años. Ésta que cato yo hoy es del 2008 y lleva fecha de consumo preferente en el 2013, pero seguro que aguanta mucho más.
Se trata de una cerveza de alta fermentación, tipo ale, de 9º de alcohol, con segunda fermentación en botella, lo que hace que se aprecien posos en el fondo de la copa al servirla.
Elaborada con malta de cebada, trigo, levaduras, lúpulo, azúcar y agua, según consta en su etiqueta. Se debe consumir entre 10 y 12 grados de temperatura. Es una cerveza que no se debe servir muy fría.
Tiene un color marrón muy oscuro, con algunas tonalidades rojizas o granates. La espuma es abundante al principio, de color crema o tostado y muy esponjosa. A los pocos segundos se reduce a una altura de uno o dos centímetros, para poco después quedar reducida a un disco y después a un sencillo anillo pegado a las paredes de la copa.
El carbónico es casi imperceptible a la vista y muy ligero en la boca, apenas un sutil cosquilleo.
En la nariz se aprecian aromas tostados, de café, algo de regaliz muy suave, levaduras, caramelo y frutas pasificadas. Sorprende un aroma de flores rojas que se aprecia cuando la copa ya está en reposo. Agitando la copa salen aromas de cereal y lúpulo.
En la boca la entrada es dulce, con un ligero amargor del lúpulo al final de la boca. Se aprecia el azúcar tostado (caramelo) y una suave sensación licorosa, debido a la graduación alcohólica que tiene. Esto último no lo considero un defecto, el alcohol se encuentra bien integrado en el cuerpo de la cerveza, pero se nota esa sensación cálida que atribuyo al alcohol, pero tomada un poco más fría de como yo la tomo no se debe notar.
Es una cerveza con mucho cuerpo y persistente en la boca.
Es ideal para acompañar quesos, pero también irá bien con jamón, lomo de caña y muchas otras cosas de ese estilo. Pero incluso sola vale la pena tomarla.
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“hay cervezas que pueden guardarse durante bastantes años”
Muy buen comentario.
De hecho, hay muchas cervezas que peuden ser añejadas. En el pasado era bastante común para las cervecerías elaborar cervezas que se maduraban unos meses en roble y luego uno o dos años de añejamiento en botella. Varias de ellas se guardaban por más tiempo.
Una muy famosa es la Radcliff Ale, encontraron hace unos años unas botellas que databan de 1869 y la cerveza, si bien no estaba ya en sus mejores condiciones, era más que tomable. También están las Lambic de Cantillon que pueden tener hasta un par de décadas de guarda antes de ser consumidas.
La tendencia está siendo revivida por algunas cervecerías artesanales (y no tanto) en varios países. Cada año sacan una partida de “cerveza de guarda”. Bebidas muy, muy interesantes.
Gracias por tu aportación.
Sobre la cerveza se saben muy pocas cosas, sobre todo por aquí, ya que estamos acostumbrados a las lager industriales que siempre se han tomado cuanto más frescas mejor.
Lo de guardar un tiempo las cervezas para ver como evolucionan era impensable.
Yo estoy disfrutando la cerveza mucho más y descubriendo cosas en ella que no imaginaba.
No es solo una bebida refrescante, es compleja, aromática y sabrosa. Y cada una es diferente a las demás.
Sin ir más lejos, el martes compré una botella de Geueze (un tipo de cerveza belga de fermentación espontánea) “cosecha” 2004 y una lambic framboise también 2004. Tengo también una Porter sueca fechada 2008 y una Cantillion que compré recomienda en la etiqueta beberla al menos un año luego de embotellada…. Tendré que esperar para tomarla…