Restaurante Larrén, Valencia
Miércoles, 22 de abril de 2009 por paco | Categoría: RestaurantesHay sitios que de entrada te dan buena impresión, eso me pasó hace algunos meses la primera vez que estuve en el restaurante Larrén, en la avenida Dr. Tomás Sala, 33, en 46017 Valencia, teléfono 963 771 234. Esto es en el mismo Bulevar Sur, a la altura de San Marcelino. Hoy 20 de abril de 2009, vuelvo para comprobar la evolución.
El local es luminoso, las mesas de dimensiones adecuadas, sin ser grandes, pero suficientes y muy bien vestidas. Las sillas no son todo lo cómodas que sería de desear, pero te levantas sin que te duela nada. Las copas están bien, aunque tienen un poco de exceso de peso, deben ser una gama alta de alguna marca industrial, ponía ARC France.
El local está lleno de botellas y objetos diferentes, como de colección, pero no da ninguna sensación de agobio, a mí me estimula la curiosidad.
Hay buena variedad de aceites de calidad en una pequeña mesa auxiliar, lo cual es un indicador de que se cuida y ofrece calidad.
El primer detalle, al encargar una bebida de aperitivo, pedimos una cerveza, al preguntar por marcas, se nos ofreció las habituales, Cruzcampo A.K. Damm. Voll Damm, etc, pero seguramente por nuestra expresión, enseguida cambio de registro y se nos ofreció una Inédit de Damm, la famosa y polémica cerveza elaborada en colaboración con el taller de Ferrán Adriá. Enseguida accedimos a la propuesta, más que nada por ganas de probar algo diferente. Eso que lleva tiempo en el mercado y que tengo en casa, pero aún no la había probado, no llego a todo.
El servicio de la cerveza fue impecable, en la copa adecuada, a medio llenar, con la altura media para que diese la espuma justa, en su punto de frescor y mantenida la botella en cubitera. Es una cerveza algo turbia, fruto de su segunda fermentación en botella, mantiene la espuma un periodo razonable, con el carbónico bien integrado, tiene un aroma a levaduras, especiado y algo cítrico, en boca es fresca y poco seca, más bien de entrada dulce y un posgusto agradable. Este frescor lo potencia la utilización del trigo junto con la cebada en su elaboración. No me diréis que no fue un buen comienzo.
La carta de platos es bastante variada, con detalles interesantes, entre ellos figuran carnes del valle del Esla en León, con posibilidad de elegir carne de ternera mamona o de pastuenca. Para quien no conozca estas carnes, los propietarios son los mismos que elaboran el vino Vega Sicilia.
El apartado de los pescados también está bien representado, alguno fuera de carta también. Siempre hay algún plato fuera de carta y es bueno dejarse aconsejar.
Nosotros elegimos unas croquetas de marisco, que estaban muy sabrosas, nada de gusto a bechamel ni harinas, un sabor a marisco de verdad. Después unas tostas de Torta de la Serena, con pimientos del piquillo y huevos de codorniz fritos encima. Ya os hacéis una idea ¿no?
De plato principal nos pedimos el entrecot de pastuenca, 400 gramos en canal, que es carne más roja y gustosa que la mamona, por supuesto muy poco hecha. Jugosa y tierna.
Acompañamos la comida con un vino de Madrid, que no es muy frecuente encontrarlos por estas latitudes, la marca Tagonius, un crianza 2004, con 91 puntos Parker, como decía una pegatina adherida en la botella. Elaborado con tempranillo, cabernet sauvignon y syrah. El vino tiene un color espléndido, rojo picota casi negro, con un aroma muy complejo, recuerdos de fruta madura, especias, toffe, chocolate amargo y algo de mineral. Una auténtica sinfonía aromática. En la boca es muy redondo, con unos taninos dulces muy bien integrados, igual que el alcohol, que a pesar de sus 14 grados pasa muy bien. De posgusto largo y retronasal afrutada y de toffe. Me parece un vino para probar muchas más veces. El precio en restaurante 19 euros, muy bien.
El final de la comida con sorpresa, la carta de postres es espectacular, además de los postres típicos, la carta trae vinos dulces, licores, maltas y ginebras.
La tuvimos claro casi enseguida un gin tónic de Blackwood’s. La única ginebra que no conocíamos de la docena que había en la carta. Bastante seca para los que estamos acostumbrados a la Bombay Sapphire, pero es algo diferente, me gustó.
Un fin de comida relajado, disfrutando de la bebida y de la amena charla del dueño del restaurante.
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estupendo paco, pero deberias haber tomado ese vino por ejemplo
en una buena copa tipo burdeos asi se aprecia mejor.
Gracias por tu consejo.
Se han realizado investigaciones con el desprendimiento de aromas de los vinos según el tipo de copa, lo ha hecho la firma Riedel, y se ha descubierto que cada vino se comporta de forma diferente según la copa. El lema de Riedel es “El contenido determina la forma”
Han sacado cientos de modelos de copa para intentar ofrecer la mejor para cada vino.
En cuanto a las copas, me gustaría ver un estudio realizado independientemente y no por una empresa que las fabrica y que tienen como interés vender la mayor cantidad de copas posibles. Pero bueno, a cada uno lo suyo.
Me pareció muy bien lo de la cerveza! Se nota que tanto el restaurant como la cervecería se toman el producto en serio, porque me imagino que la presentación es producto de un entrenamiento por parte de Damm.
Probé la cerveza, y escribí un artículo sobre ella. No diría que es ninguna maravilla, pero me gustó. Es una witt (como Hoegaarden) bien hecha, nada más, ni nada menos.
Por algún lado leí un comentario diciendo que podía maridar con cualquier tipo de comidas. Puro verso, como decimos los argentinos. Tiene un rango bastante limitado (platos veraniegos, ensaladas, carnes blancas a la parrilla, etc), pero no es algo que veo como defecto. Aunque sí sería lindo si sacasen una versión de invierno o “tipo vino tinto” de esta cerveza. Si bien hecha, podría ser un producto exitoso.
Sea lo que sea, Inèdit me parece algo muy positivo para la cultura cervecera y le deseo éxito.
Y se me acaba de ocurrir una receta con ella:
Filets de conejo bien delgados y tiernizados, o una gambas bien gordas, sofritos en ajo, un toque de gengibre, un chorrito de limón, algo de guindillas bien picantes (pero no demasiado) terminados con un generoso chorro de Inèdit y un buen puñado de menta fresca picada. (los jugos se podrían reducir un poco, agregar manteca y hacer una salsa suave)
Estoy de acuerdo contigo en que no es una cerveza para toda una comida. Es demasiado ligera para algunos platos. La propia casa Damm tiene una con mucho más cuerpo, la doble malta Voll Damm, que a mí me gusta bastante.
Te tomo nota de la receta, con tu permiso la realizaré y publicaré el resultado.
Conozco la Voll Damm, la he probado y me parece una muy buena cerveza, aunque debo decir que la Mezquita me gustó un poco más.
Tenés mi permiso para la receta, me gustaría poder hacerla yo, pero no tengo la Inèdit. Aunque seguro que un una Hoegaarden se puede hacer igual…