Casa Manolo, Daimuz, Valencia
Lunes, 20 de abril de 2009 por paco | Categoría: RestaurantesEs lo que tiene esto de salir a comer por ahí, que de vez en cuando te llevas una grata sorpresa y una estupenda gratificación para tu paladar.
El sábado recalé en Casa Manolo, en Daimuz, Paseo Marítimo número 5, Playa de Daimuz. Teléfono 962.818.568.
No es que fuese a ciegas, ya tenía alguna referencia, pero no conocía el lugar.
El edificio está en la misma línea de playa, con lo que ya te augura unas vistas privilegiadas del mar mediterráneo, como así es. El interior tiene a la entrada una barra que promete, la próxima vez pasaré primero por ella, después te encuentras un comedor amplio, luminoso, con grandes ventanales a la playa, mesas de dimensiones más que generosas, vestidas impecablemente y suficientemente distanciadas entre ellas, sin que ninguna conversación ajena interfiera con la tuya y por supuesto nada de sonoridad molesta.
Una cristalera que contiene una bodega con muchas referencias de vinos, reflejadas en una carta extensa y muy completa, con vinos nacionales e internacionales, cavas y champagnes. Los precios son los habituales de este tipo de establecimientos, pero el servicio del vino y la atención justifican sobradamente lo que se paga. Todas las copas son Riedel, incluso las del café y el agua.
También hay oferta de puros, con una buena selección y a unos precios muy ajustados.
La carta de inspiración marinera contiene suculentos platos, por lo que lamentas no tener capacidad para comer más de lo que sensatamente es recomendable.
Empezamos tomando unos aperitivos invitación de la casa, una crema de coliflor, suave y gustosa, y después una delicia de caramelo de kiko relleno de guacamole, espectacular, esto lo acompañamos de una vermú “Perucchi” y dos copas de fino“Gutiérrez Colosia“.
De primeros pedimos unos buñuelos de brandada de bacalao, cocochas de bacalao en tempura, ensalada de bogavante con huevas de salmón y ravioli de marisco con boletus y puré de patata, a cual de ellos mejor. Solo una pega, la tempura de las cocochas salió un poco aceitosa, fácilmente solucionable, desde mi punto de vista.
El ravioli me pareció un plato impresionante, el puré de patatas que le acompañaba con el sabor del boletus algo excepcional. Me impresionó tanto que me olvidé de fotografiarlo.
Con estas entradas nos tomamos un Guitian fermentado en barrica 2005, espléndido y bien servido.
De principal pedimos unos fideos melosos de marisco. Para repetir las veces que hiciera falta. La presentación espectacular, te sirven un plato con unos fideos fritos, una almeja de carril pasada por la plancha y una gamba roja, en un plato con una pincelada de tinta de calamar (ver foto). Sobre este fondo te sirven los fideos melosos con puntilla y marisco. Hubo repeticiones y trirepeticiones.
Para acompañarlo un blanco de Marqués de Murrieta, Capellanía 2003. Blanco de reserva con 18 meses de barrica, que siempre sorprende por su frescura y complejidad tras el paso por la madera.
De postres tomamos, de una parte un bizcocho caliente de chocolate y por otro dos raciones de quesos curados, acompañamos de un oloroso “Gutiérrez Colosia“.
Nos fumamos dos Trinidad, vitola reyes, en un punto perfecto de humedad, un tiro muy bueno, que caracteriza a esta marca, y una aroma típico amaderado y de frutos secos. Un final de comida redondo.
El café, servido en tazas Riedel, muy correcto, nada de torrefactos ni cosas por el estilo, café natural bien infusionado.
Una comida que recordaré. La atención en la sala impecable, el servicio del vino casi perfecto, nos envinaron el decantador para el Capellanía y lo mantuvieron en cubitera mientras se oxigenaba. Digo casi perfecto por que solo faltó el envinado de las copas.
Salimos a las ocho de la tarde, después de una amena y agradable sobremesa con Manolo, actual jefe de sala.
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Joer…igual lavan las copas con agua osmótica…quien sbae.
Güen reportaje.
SALUT¡¡¡¡
Enhorabuena! Un reportaje para quitarse el sombrero. Nosotros lo descubrimos por consejo pero casi por casualidad, hoy día es sin lugar a dudas nuestro lugar de referencia en la comunidad y, gracias a Manolo, nuestra casa donde comer fuera de casa.
Para Davinci.
Pues tal vez tengas toda la razón, no se me había ocurrido. De todas formas fue todo tan bien que no me importó lo del envinado de las copas.
Para Hugo Mira.
Yo también pienso volver, pasando primero por la barra.
Solo el dato de que salisteis de alli a las ocho de la tarde ya indica que el lugar es agradable y que merece ser recordado. Parece un gran descubrimiento.
magnifica velada, pero acuerdate de llevar la camara.
y para rematar estupendos buena elecion los puros.
Hola Paco, para mi, como restaurador, también fue un auténtico placer poder compartir mi casa con vosotros.
Muchas gracias por tus palabras, no te imaginas la satisfacción que supone ver tu trabajo reconocido por una persona que sabe perfectamente de lo que está hablando.
Volved cuando queráis. Sabéis que estáis en vuestra casa.
PD- Ah, no usamos agua osmótica; aunque igual vale la pena probarlo jeje. No, en serio; disculpad el detalle del envinado, fue un auténtico fallo
Muchas gracias Manolo o Manolín, como prefieras, por tu hospitalidad, fue una tarde estupenda.
No te preocupes por el envinado de las copas, son pocos los restaurantes que lo hacen, (Mariló en Il Ritrovo y Paco en Nostre Bar, por ejemplo), se que en vuestro caso sí es habitual, por eso me ha llamado la atención. De todas formas las copas estaban impecables.
Soy asidua al restaurante, aunque vivo en Madrid, veraneo allí y no dejo escapar la oportunidad de darme de vez en cuando un buen homenaje, porque esa es la sensación que tienes cuando sales de allí.
Aunque los ha retirado de la carta, a veces si no hay mucho jaleo, bajo petición te lo prepara, unas cocochas de merluza y una zarzuela de chocolates… que son algo espectacular.