Cerveza trapense La Trappe Dubbel
Martes, 31 de marzo de 2009 por paco | Categoría: CervezasYa he hablado en alguna otra entrada de las cervezas trapenses, que son aquellas que se elaboran dentro de monasterios por los propios monjes, según métodos y recetas tradicionales y bastante exclusivas.
La cerveza de hoy es la única que se elabora fuera de Bélgica, las otras seis se fabrican dentro de este país.
La Trappe se elabora en el monasterio de Koningschoeven, en Holanda. Se rumorea que estos monjes han vendido su receta a una multinacional holandesa, que la fabricará con la misma fórmula pero fuera del monasterio, y a partir de ese momento la cerveza ya no se puede llamar trapense, pasando a denominarse de abadía.
De momento las diez botellas que tengo de esta cerveza llevan todas el sello que las caracteriza como trapenses auténticas. Se ve en la segunda foto, en la contraetiqueta de la botella. Así que olas voy a disfrutar por si son las últimas.
Existen, que yo conozca, cuatro variedades, la Dubbel que es la que catamos. La Blonde que es una cerveza rubia, más fresca y aromática que las otras, pero con 6,5º. La Tripel, de 8º, rubia oscura y afrutada. La Quadrupel, con 10º, es la más fuerte de las cuatro.
Empiezo con esta, La Trappe Dubbel, cerveza especial extra, de fermentación alta, elaborada con agua, malta de cebada, lúpulo y levadura.
La sirvo en su copa original de cuerpo corto y boca ancha. Es una cerveza de doble fermentación, la segunda se realiza dentro de la botella después de cerrada, por lo que puede presentar algún poso.
Esta segunda fermentación también supone que la expresión del grado alcohólico (7º) es solo indicativo, ya que se trata de una estimación, en función de los grados que tuviese en el momento del embotellado y las levaduras y azúcares añadidos antes de encapsularla. Algo parecido al proceso del cava y champagne.
Es de un color marrón rojizo de color intenso. Con una abundante espuma de color marrón muy claro o beige, de aspecto esponjoso y poca persistencia. Dejando al poco tiempo una corona de espuma sobre un líquido del color de la coca cola.
El carbónico es ligero y suave.
Los aromas predominantes son el caramelo, las frutas, el regaliz y a través del posgusto se percibe el café.
Es una cerveza densa, con peso en la boca, dulce en el ataque y un amargor final muy ligero. Se nota una sensación algo licorosa, lógica teniendo en cuenta el grado de alcohol que tiene.
Es de sabor largo.
Una estupenda cerveza, diferente a las lager rubias a las que tan acostumbrados estamos. Sorprenden su sabor y fortaleza, el dulzor y la amplitud en la boca.
Recomiendo probarla, se puede encontrar sin problema en el supermercado de los grandes almacenes más conocidos de España.
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Se sigue llamando trapanese. Lei hace poco que los reguladores de la, podríamos decir, D.O.C Trappist Beer le advirtieron a los monjes holandeses que si no retomaban el control de la elaboración de las cervezas, les quitarían la marca.
Ahora, no sé si todas las trapenses se elaboran en monasterios, Chimay saca 140mil hl al año, para tal volúmen hace falta una planta de tamaño bastante respetable y no creo que la puedan poner en el monasterio.
Según tengo entendido, la regla es que los monjes tienen que controlar cada uno de los pasos del proceso, no sólo la receta.
A propósito, buena cerveza de postre. Recomiendo acompañarla con una mousse the chocolate amargo, o con quesos bien maduros….
Entonces está claro que sí es trapense, es decir que los monjes siguen controlando todo el proceso de producción, retomado a partir de 2005, tal como me has indicado.
Si el organismo que controla la autenticidad de la cerveza trapense es serio, quiere decir que ostentar el sello de trapense es una garantía.
Me alegro de que sea así, es una pena que solo queden siete cervezas trapenses. Aunque está claro que se puede hacer buena cerveza de abadía como la Duvel, espero que se mantengan al menos estas seis belgas, más la holandesa La Trappe.
Con respecto a la Chimay, sorprende que elaboren 140 hl en el monasterio o ¿lo hacen fuera y los monjes mantienen el control de la elaboración? ¿han externalizado la producción o la hacen en el monasterio? ¿si la producen fuera y para ese volumen está claro que necesitan ayuda “laica”, en que se diferencia de una de abadía, solo en el control de la producción?
De todas formas, como bien dices, lo importante es que la cerveza esté buena, sea industrial o artesanal, pero ¿por qué le damos tanta importancia a las trapenses si las de abadía pueden ser iguales o mejores que aquellas?
Bueno ya ves que tengo muchas cuestiones por aclarar, espero que la práctica (beber cerveza) me vaya aclarando estos interrogantes.
Saludos
Me he quedado sorprendido cuando has sugerido que La Trappe Dubbel marida bien con una mousse de chocolate amargo, pero pensándolo bien es perfecta. La sorpresa es que nunca había pensado en una cerveza para un postre. Con los quesos no me ha sorprendido.
¡Cuanto me queda por aprender!
Saludos Max
Habiendo leido las reglas de la asociación trapense, o como se llame, soy muy malo con los nombres. Las cervezas deben elaborarse dentro de las paredes del monasterio. Así que Chimay se elabora en el monasterio correspondiente, que debe ser bastante grande, no hay mención en cuanto a una prohibición de utilizar mano de obra “laica”, lo cual es algo que muchos monasterios han hecho durante toda la historia. Lo que sí es condición sine qua non es que los monjes estén a cargo de la elaboración de la cerveza, es decir, receta y, al menos, estricta supervisión de los procesos y de los controles de calidad.
Hay muchas cervezas que maridan con dulces. Pardubický Porter, una cerveza checa, del estilo Baltic Porter con 8%ABV, que se elabora en Chequia y se puede conseguir en España es muy buena para acompañar algunos dulces como flan, quizás, y se puede perfectamente tomar a temperatura ambiente. Hace poco hice un maridaje entre una tarta de grosellas rojas y una stout. Se llevaron muy bien, la masa de la tarta es dulce pero no demasiado y se tapó mutuamente con las notas dulces de la cerveza dejando sólo las más interesantes notas a cacao, nueces y tostadas y el amargor de las grosellas por otro lado.
Soy de la idea que la cerveza, como bebida, tiene un rango de maridaje bastante más amplio que el vino. Hay muchos platos que son muy difíciles, sino imposibles de maridar con vino, pero con cerveza son de lo más simple.
Te doy toda la razón con respecto al rango de maridaje de la cerveza respecto al vino. La cerveza marida con más platos que el vino. El vino no se puede tomar junto con la mayoría de alimentos con sabores amargos, como las alcachofas, espárragos, endibias, etc, la sensación en la boca resulta desagradable, con las alcachofas el vino sabe metálico.
Intentaré buscar la Pardubický Porter en Valencia, pero me parece que no será fácil.
La Pardubický Porter se consigue en Barcelona, la tiene la tienda y bar 2d2spuma. Quizás pronto se consiga en Valencia si los planes de distribuirla por toda España se concretan.